Devociones Católicas: El rosario

Devociones Católicas: El rosario

“En adelante me felicitarán todas las generaciones” (Lc 1,48).

CADA VEZ QUE REZAMOS EL ROSARIO cumplimos esta profecía por los menos cincuenta veces (…) Repetir esas palabras es una dicha, llenas como están de significado y amplificadas por las escenas que meditamos.

El rosario es un método probado de meditación. Por siglos los papas lo han recomendado, los santos lo han rezado a diario (…) Era la oración favorita del gran biólogo francés Luis Pasteur.

[En el rezo del rosario] contemplamos ciertos eventos o “misterios” en las vidas de Jesús y María (…) La Iglesia ha reconocido oficialmente veinte “misterios” apropiados para la meditación, todos sacados de la Escritura: Los cinco misterios Gozosos; los cinco misterios Luminosos; los cinco misterios Dolorosos y los cinco misterios Gloriosos (…) a los que se le asignan un día particular en la semana: los Gozosos, lunes y sábados; los Luminosos, el jueves; los Dolorosos, martes y viernes; y los Gloriosos, miércoles y domingo.

El rosario funciona en una dimensión humana que envuelve a toda la persona… palabra y oído… mente y emociones… hasta nuestros dedos. Con María contemplamos los eventos de nuestra salvación.

A algunos nos cuesta mantener nuestra atención, aun cuando empleamos todos nuestros sentidos. Sin embargo, sería soberbia abandonar esta oración porque no la rezamos bien (…) Para Dios y la Santísima Virgen, nuestro esfuerzo es precioso. Cuando perseveramos en el rezo del rosario nos volvemos como niños pequeños (Mat 18,3), hijos de María, hijos del Padre celestial.

Traducido del libro de Scott Hahn, Signs of Life (New York: Doubleday, 2009),
Páginas 227, 228, 229, 231. Original en inglés. Con permiso del autor.

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