Scroll Top

Domingo 23º del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

LA ÚNICA DEUDA QUE TENGAN CON LOS DEMÁS SEA EL AMOR MUTUO (ROM 13,8).

San Pablo ha comprendido el mensaje del Evangelio de hoy, y les recuerda a los Romanos —y a nosotros—, nuestra deuda de amor. Pero se preguntarán, ¿qué tiene que ver esta frase con el Evangelio? Pues, ¡todo!

Jesús habla hoy de lo que llamamos la corrección fraterna. Aunque nunca es grato señalarle al otro sus faltas, es un verdadero acto de amor hacerles ver, con toda caridad y en privado, en qué fallan y cómo pueden mejorar. “Si te escucha”, dice el Señor, “has ganado a tu hermano” (Mt 18,15). Y esto es un deber, una obligación, como vemos en la lectura de Ezequiel, porque Dios nos pedirá cuentas si no apartamos a otro del mal (cf Ez 33,8).

Después de esto, escuchamos unas palabras muy consoladoras. Jesús nos promete que cuando dos o tres se reúnan en Su nombre, Él estará en medio de nosotros (cf Mt 18,20). En misa, en el rezo del rosario, dondequiera que nos reunamos a orar, Jesús está con nosotros, en medio nuestro, porque nunca nos deja huérfanos. Tengamos esto presente siempre que nos reunimos, confiando en que nuestra oración será escuchada y atendida. Que Dios los bendiga.