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Domingo 26º del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

¿CUÁL DE LOS DOS HIZO LA VOLUNTAD DE SU PADRE? (MT 21,31).

Quizás te han pedido alguna vez hacer algo y te negaste, para después, pensándolo mejor, hacerlo. O, quizás aceptaste hacer algo para salir del paso, pero sin la menor intención de hacerlo. Esa es la historia de la parábola de hoy. ¿Qué significa?

Nuestros actos y nuestras palabras no están siempre en armonía. El que parece justo y recto puede caer, como señala Ezequiel en la primera lectura (Ez 18,25-28). Y de la misma forma, el que obra el mal puede arrepentirse, sin que lo sepamos. Nos encanta juzgar por las apariencias y muchas veces nos dejamos guiar por lo que nos gusta o nos disgusta y nos olvidamos de la misericordia.

¿Cómo corregirlo? San Pablo nos llama a ser compasivos y misericordiosos, a tener “los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp 2,5), que aunque era Dios, se humilló y se hizo uno de nosotros.

Que no vayamos nunca haciendo comparaciones odiosas ni juzgando a otros, pues sólo Dios puede leer los corazones, y Él siempre nos brinda misericordia y perdón. Que Dios los bendiga.