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Domingo 28º del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

ESTOS NO QUISIERON IR (MT 22,3).

¿Se imaginan el cielo como un banquete de bodas? Estamos tan acostumbrados a la imagen —equivocada, por cierto—, del angelito sentado en la nube tocando el arpa, que nos cuesta trabajo imaginar una fiesta así de grandiosa. El Rey —Dios mismo—, nos invita a este banquete que Su amor nos ha preparado. Pero el Señor nos dice en la parábola: “no quisieron ir” (Mt 22,3). La invitación se repite y esta vez acaba en violencia.

Por Isaías Dios nos habla del banquete preparado para todos, donde destruirá la muerte para siempre y enjugará las lágrimas de todos los rostros (cf Is 25,8). Todos, incluso ustedes y yo, estamos llamados a este banquete. Y sin embargo, todavía hay algunos que se niegan a ir. No sólo eso, también atacan a los que llevan la invitación. La persecución existe en todo el mundo, en algunos lugares más abiertamente que en otros.

Oremos hoy por los que son perseguidos por su fidelidad al Evangelio. Oremos también por nosotros, para que aceptemos la invitación de Cristo y estemos preparados con nuestro vestido de bodas cuando Él nos llame a Sí. Que Dios los bendiga.