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Domingo 31º del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

EL MAYOR DE USTEDES SEA SU SERVIDOR (MT 23,11).

El mundo nos empuja a buscar el poder. Basta con dar un vistazo a las redes sociales para darnos cuenta de que muchos son los que hacen alarde de su fuerza, su fortuna, su influencia, sin darse cuenta de que todo lo que tenemos es don de Dios para usarlo en Su servicio y en el servicio de los más necesitados. Tristemente es una actitud que también encontramos en la Iglesia.

Jesús es muy claro en el Evangelio de hoy. No disputa que existe la autoridad; más bien llama a los que la ejercen y a sus seguidores a poner en práctica lo que predican. Que olviden honores y saludos y no busquen que se les trate con deferencia, “porque uno solo es su maestro” (Mt 23,8) y Ése vino a servir no a ser servido (cf 20,28).

San Pablo les recuerda a los Tesalonicenses cómo vino a ellos con toda bondad y afecto “dispuestos a entregarles no sólo la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida” (1 Tes 2,8). Que esa sea también nuestra actitud y así demos testimonio de cómo obra el Señor en nuestra vida. Que Dios los bendiga.