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Domingo 32º del Tiempo Ordinario (Ciclo A)

ESTÉN PREPARADOS… (MT 25,13).

Al acercarnos al final del año litúrgico, la Iglesia nos presenta esta parábola para despertar en nosotros la idea de la prudencia, de estar preparados. Se habla mucho sobre el fin de los tiempos, pero poco se menciona que el tiempo se acabará para ustedes y para mí cuando menos lo esperemos. “Estén preparados, porque no conocen ni el día ni la hora”, dice el Señor al final de la parábola (Mt 25,13). El ejemplo de las diez jóvenes —cinco necias, cinco prudentes— debe inspirarnos a estar siempre preparados.

Si salimos a acampar, llevamos siempre baterías extra, el equivalente de ese aceite que las jóvenes necias no llevaban; no estaban preparadas. La parábola tiene dos aspectos: Uno es que debemos hacer brillar nuestra luz ante los hombres, como nos enseñó el Señor (cf Mt 5,16). Pero el otro es que debemos estar siempre preparados no sólo para brillar, sino para la venida del Señor.

Los invito a no ser como las jóvenes necias y a prepararse con prudencia para el encuentro con el Señor mediante la confesión frecuente. Cristo, nuestra esperanza, ha vencido a la muerte y nos espera con los brazos abiertos. Preparémonos para nuestro encuentro con Él con lámparas encendidas. Que Dios los bendiga.