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EL GRAN MISTERIO

“Para el mundo sería más fácil sobrevivir sin el sol que sin la Santa Misa”.
Padre Pío

El fraile capuchino San Pío de Pietrelcina, más conocido como Padre Pío, solía despertarse temprano en la mañana y esperar ansioso el momento en que pudiera celebrar misa. Celebraba su misa en forma lenta y reverente, con notable devoción. Con frecuencia lloraba. Cuando le preguntaron por qué lloraba durante la misa, el santo respondió: “No quiero derramar lágrimitas. Quiero derramar un torrente de lágrimas. ¿No te das cuenta del gran misterio que es la misa?” La profunda fe de Padre Pío en el poder de la misa lo hacía arder de amor de Dios. Decía: “A veces durante la misa me consume el fuego del amor divino. Siento mi rostro arder”. Padre Pío celebraba la misa a diario, demorándose a veces hasta tres horas en la celebración, hasta su última misa el 22 de septiembre de 1968, el día antes de su muerte.

Señor Jesús, ayúdame a amar el misterio de la misa. Que cualquier duda o distracción que me asalten cedan ante la fe y el amor. Y mientras vivo en la tierra, que la luz de la Eucaristía disipe toda tiniebla en mi vida. Amén.

Fr. Patrick Mary Briscoe, OP, Eucharist
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