
San Hugo, su familia
en el Grove.
está firme en la Esperanza, ardiente en la Caridad.
Venga, forme parte del Cuerpo de Cristo.
P. Luis
P. Luis Largaespada
San Hugo, su familia
en el Grove.
está firme en la Esperanza, ardiente en la Caridad.
Venga, forme parte del Cuerpo de Cristo.
P. Luis
P. Luis Largaespada
Reflexión Dominical
Domingo 24 del Tiempo Ordinario (Ciclo A)
LA IRA Y EL ENOJO SON ODIOSOS, PERO EL PECADOR LOS ABRAZA (ECLO 27,30).
Este pasaje del Sirácide puede hacernos sonreir, solo de pensar que alguien podría abrazar la ira. Y sin embargo, muchos de nosotros continuamos aferrados a la ira, al sentimiento de agravio, a la ofensa real o imaginaria que la ha provocado.
¿Por qué la ira tiene tanto poder sobre nosotros? ¿Por qué en el Evangelio Pedro está tan preocupado por cuántas veces perdonar? Y no sólo se preocupa; ¡piensa que es generoso al perdonar siete veces! (Mt 18,21).
Veámoslo desde otro punto de vista. El rey de la parábola representa a Dios, que ama infinitamente, perdona infinitamente. ¿Siete veces? No, ni siquiera empezamos a contar las veces que este Padre misericordioso nos ha perdonado. Tengamos eso en cuenta la próxima vez que nos sintamos ofendidos, la próxima vez que queramos abrazarnos a la ira.
Recordemos, como dice san Pablo, que ninguno vive para sí mismo ni muere para sí mismo (cf Rom 14,7), porque pertenecemos a Cristo, que es “Señor de muertos y vivos” (14,9). Que Él, en Su misericordia, nos dé un corazón misericordioso como el Suyo. Que Dios los bendiga.
P. Luis

Por favor, manténgase informado de los próximos eventos que se publicarán en esta sección.
Le invitamos a revisar regularmente para obtener actualizaciones sobre los eventos que tendrán lugar en nuestra parroquia. Agradecemos su continuo apoyo y participación en nuestra comunidad.
INTENCIÓN DEL PAPA PARA SEPTIEMBRE
Por el cuidado del agua. Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.
INTENCIÓN SEMANAL DE ORACIÓN
Por las víctimas del 9/11 y sus familias y por el fin del terrorismo.
[En cuanto a] la participación activa de los fieles (cf. n. 114). Esta «se ha de comprender […] partiendo de una mayor toma de conciencia del misterio que se celebra y de su relación con la vida cotidiana» (Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 52)…En cuanto a la manera concreta con la que esta se puede realizar… «se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos» y «un silencio sagrado» (SC, 30).
El sexto capítulo de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) del Concilio Vaticano II está dedicado a la música sagrada. Este afirma: «La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne» (SC, 112).
En la encíclica Mediator Dei, Papa Pio XII afirma que «no es una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados … Más bien, el año litúrgico es Cristo mismo que persevera en su Iglesia». Por lo tanto, el año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación (cf. SC, 102c).
Desde la Plaza de San Pedro, Audiencia General del Santo Padre
9 de septiembre de 2026
El gesto que define tu vida
Hacer la Señal de la Cruz puede ser menos una cuestión de hábito y más bien una decisión. Consideremos su profundo significado. Quizás sea mucho más que cuestión de costumbre y llegue a ser una virtud, una estrategia para toda la vida.
La Biblia no menciona la Señal de la Cruz, pero sí nos ofrece muchos recordatorios de la importancia de la Cruz… Alrededor del año 200, Tertuliano —teólogo y escritor cristiano del norte de África— escribió una defensa sobre el derecho de un soldado a su identidad de cristiano, y se refirió a la Señal de la Cruz en la frente como una costumbre bien establecida que no se cuestionaba.
Los cristianos primitivos que hablaban griego se referían a la Señal de la Cruz como un sphragis, un sello. Los soldados romanos eran tatuados con un sphragis como señal permanente de su lealtad al emperador… Los cristianos sostenían que ellos debían su lealtad a Jesucristo, y que su sello, su sphragis, era la Cruz del Señor. En lugar de un tatuaje, la trazaban en su frente, y con el tiempo se convirtió en un signo mayor, de la cabeza al cuerpo y a los hombros.
Cuando entramos a la iglesia y nos trazamos la Señal de la Cruz con el agua bendita, recordamos no sólo que hemos sido bautizados, sino que somos bautizados con Jesús que vino a servir, no a ser servido y que nuestras vidas no son para nosotros mismos.
La cuestión no es que vayamos a olvidar hacer la Señal de la Cruz, sino que la hagamos y luego olvidemos quiénes somos. Que el Señor Jesús sea el modelo de nuestra vida. Que vivamos no para nosotros mismos, sino para aquellos que Dios ponga en nuestro camino. Que la Cruz de Jesús sea más que un hábito, una virtud.
De un artículo del P. Dave Merce
Lo que Hacemos en la Misa
En la Misa, cada palabra, gesto y momento tiene un significado. En esta serie exploramos las distintas partes de la celebración para comprender mejor qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo cada elemento nos invita a un encuentro más profundo con Cristo. Ya sea que recién te estés acercando o que quieras profundizar, estas reflexiones te ayudarán a vivir la Misa con mayor conciencia y oración.