Una reflexión dominical

Domingo 29º del Tiempo Ordinario (Ciclo C)

La parábola que escuchamos hoy es un poco desconcertante. Dios no es un juez injusto que toma decisiones para quitarse a la gente de encima, o esperando recibir algún soborno. Es un Padre amoroso que sabe lo que necesitamos y que siempre responde a nuestras oraciones dándonos lo que es mejor para nosotros. ¿Por qué entonces esa insistencia en la oración? De hecho, ¿por qué pedir nada, si ya conoce todas nuestras necesidades? A esto San Agustín responde que debemos pedir no porque Dios necesita saber, sino porque nuestros corazones deben abrirse, “para aumentar nuestro deseo de Dios y para que podamos recibir lo que él se prepara a darnos”.

San Lucas nos advierte, antes de narrar la parábola, sobre la necesidad de orar siempre y sin desfallecer (cf. Lc 18,1). Vemos un ejemplo de ello en la primera lectura, cuando Aarón y Hur sostienen los brazos de Moisés para que no se canse mientras este reza (cf Ex 17,12), un precioso ejemplo de oración intercesoria.

Y aquí vemos que el ingrediente principal de toda oración es la fe—pequeñita como el grano de mostaza que vimos hace un par de semanas. San Pablo exhorta a Timoteo, y también a nosotros, que permanezca firme (2 Tim 3,14). Y ese es el punto en que hace énfasis la parábola: permanezcamos firmes en la oración y el Padre vendrá en nuestra ayuda. Que Dios los bendiga.


P. Luis R. Largaespada

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Por la parroquia

Grove for Ghana invita a su gala anual el 25 de octubre. Obtenga sus entradas después de la misa del domingo.

Bendición anual de los animales.

AMOR, retiro para parejas con menos de 5 años de casados patrocinado por el ministerio Fully Engaged, tuvo lugar el 5 de octubre.

Los hombres de Emaús hicieron una venta de golosinas para recaudar fondos para su próximo retiro.

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Verdadero Dios y verdadero hombre, presente en la Eucaristía

LA FE EN QUE JESÚS es la segunda Persona de la Trinidad—verdadero Dios y verdadero hombre—es fundamental para creer en su presencia eucarística.

En su libro With Us Today: On the Real Presence of Jesus in the Eucharist, el P. Hardon, SJ, describe la Eucaristía como “el misterio más profundo del cristianismo”. Señala la necesidad de comprender este misterio lo mejor posible, para que nuestra fe siga “creciendo y se haga más inteligible”. (…) La fe en la presencia eucarística de Cristo va ligada a la fe en la Encarnación. Y concluye el P. Hardon: “Una vez que comprendemos quién es él en la tierra—ni más ni menos de lo que lo fue en el siglo primero—no debe maravillarnos que los creyentes corran a su presencia para honrarlo y darle gracias a su Dios, e implorarle con lágrimas aquellas gracias que tan desesperadamente necesitan”.

Aunque no se refería concretamente a la Eucaristía, la escritora estadounidense Flannery O’Connor ha dicho que “La verdad no cambia según nuestra habilidad de aceptarla”. Esta frase es un atinado recordatorio de como hacer frente a la reacción de la cultura moderna ante las enseñanzas de la Iglesia.

La reacción de la multitud al discurso del “pan de vida” que encontramos en el capítulo 6 del evangelio de san Juan fue: “Este discurso es duro; ¿quién puede escucharlo?” Y nos dice el evangelista: “lo abandonaron y ya no andaban con él”. El Señor pregunta a los apóstoles si también ellos quieren abandonarlo. Ojalá cada uno de nosotros responda con la confianza y amor de Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

Maggie Ciskanik, “Who do you say that I am?” The current crisis of belief in the Eucharist. Adaptado de aleteia.org,, 26 de septiembre, 2019. Con permiso.

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