LA ASUNCIÓN

LA ASUNCIÓN

El misterio principal de la vida de María es su divina maternidad. La Asunción completa lo que Dios ha obrado en ella. No era posible que la carne que había dado vida al mismo Dios pudiera sufrir la corrupción.

Aunque la Asunción de María no fue declarada como dogma hasta 1950, la Iglesia ha creído en ella desde los primeros siglos. Los ritos orientales de la Iglesia en Egipto y Siria desarrollaron liturgias celebrando la Dormición de María en épocas muy tempranas. Para finales del siglo VI, esta fiesta ya se había extendido por todo el Oriente, celebrándose el 15 de agosto.

Esta tradición llegó a Francia en el siglo VI, celebrándose el 18 de enero. Eventualmente esta fiesta de la Dormición comenzó a conocerse en Occidente como la Asunción de la Santísima Virgen, enseñanza aceptada y celebrada por la Iglesia universal, tanto en Oriente como en Occidente. En 1950 el Papa Pío XII, en la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, proclamó como dogma de fe la Asunción de María con estas palabras: “La Inmaculada Madre de Dios, siempre virgen María, terminado el curso de su vida en la tierra fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

Los dogmas marianos no restan nada a nuestra relación con Jesucristo, sino que la fortalecen y aumentan. Quien quiera conocer bien a una persona debe pasar tiempo con su madre. Mientras más tiempo pasemos con María, más conoceremos y amaremos a su Hijo Jesús.