La cruz, fuente de bendición

La cruz, fuente de bendición

Cuando hacemos la señal de la cruz, invitamos al Señor a bendecirnos, y Él siempre responde. Nos abrimos a la acción del Señor en nosotros y nos preparamos para recibir su bendición, expresando el deseo de recibirla y usarla.

Consagrar la vida diaria por medio de un sacramental es una antigua práctica Cristiana. Y el principal de ellos es la señal de la cruz. Invocar la bendición de esta señal eleva cualquier actividad ordinaria y la convierte en oportunidad para acercarnos más a Dios. Actividades tales como levantarnos, comer, llevar los niños al colegio, comenzar un trabajo, contestar la correspondencia, ir de compras, pasar tiempo con la familia o ir a dormir, todas pueden ser consagradas con una bendición.

También es una antigua práctica bendecir a personas y objetos con la señal de la cruz. La Iglesia usa ampliamente este signo durante la liturgia. Y fuera de ella, el sacerdote bendice objetos religiosos, como rosarios, medallas, escapularios y crucifijos.

La señal de la cruz es un acto de fe que nos pone en presencia de Dios, una forma de renovar nuestro Bautismo, una afirmación de nuestra decisión de seguir a Cristo, una decisión de aceptar la participación en Su sufrimiento, una defensa contra el demonio y un medio de conquistar nuestras faltas y parecernos más al Señor.

Hagamos la señal de la cruz frecuente y devotamente, haciendo uso de esta fuente de bendiciones que nos trajo la salvación.

Adaptado de The Sign of the Cross por Bert Ghezzi
© 2021 by Word on Fire Catholic Ministries, Park Ridge, IL