La devoción de las 40 Horas (II)

La devoción de las 40 Horas (II)

UN POCO DE HISTORIA. Nadie sabe exactamente cuándo comenzó la devoción de las 40 Horas. Sin embargo, existe un consenso que data su origen a Milán, Italia, durante el siglo 16. Se dice que San Antonio Zaccaria, San Felipe Neri y San Ignacio de Loyola promovieron la devoción de las 40 Horas en esa ciudad en 1530. En 1539, se pidió al Papa Pablo III que aprobara una indulgencia (remisión total o parcial de la pena temporal que conllevan nuestros pecados) para aquellos individuos que participaran en dicha devoción, lo cual el Papa aprobó. Para 1550, tanto San Felipe Neri como San Ignacio de Loyola iban instituyendo la devoción de las 40 Horas en Roma.

En 1560, el Papa Pablo IV emitió una Bula Papal, es decir, un decreto dando apoyo a la devoción de las 40 Horas. En aquel tiempo la práctica consistía en programar la devoción en las diferentes iglesias de una diócesis de manera que la devoción tuviera lugar en forma continua y en base rotatoria. En 1592, el Papa Clemente VIII formalizó el proceso mediante una carta titulada “Graves et Diuturnae”. Al mismo tiempo dictó normas para la devoción. En 1705, el Papa Clemente XI recogió estas normas y las proclamó oficialmente a la Iglesia en un documento titulado “Instructio Clementia”.

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