La Sagrada Eucaristía

La Sagrada Eucaristía

PRESENCIA REAL

El discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaum (Juan 6,48-66) sobre el sacramento de su cuerpo y sangre no es solo problemático filosóficamente; es literalmente repugnante…. Aun aquellos que hoy escuchan a Jesús con simpatía probablemente reaccionen de la misma forma que su audiencia original.

Cuando Jesús dice: “el pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne”, implica algo que es religiosamente nauseabundo y objetable. ¿Qué hace Jesús ante esta objeción?… No aprovecha para ofrecer una interpretación metafórica o simbólica de sus palabras; más bien intensifica lo dicho. El término griego traducido como “comer”, no es el común phagein sino más bien trogein, palabra usada comúnmente para describir la manera en que los animales devoran su alimento.

¿Cómo asumir esta expresión tan escandalosa? Si nos acogemos a la gran tradición católica, honraremos estas palabras de Jesús, tan chocantes, resistiendo cualquier intento de suavizarlas o despreciarlas. Afirmamos lo que la Iglesia ha llamado la doctrina de la “presencia real”….Aunque Jesús está presente para nosotros de muchas maneras,…en los elementos consagrados es su mismo ser—cuerpo y sangre, humanidad y divinidad—lo que se nos ofrece bajo las formas de pan y vino. Tomás de Aquino lo expresó de esta manera: aunque en todos los otros sacramentos está presente el poder de Cristo, en la Eucaristía ipse Christus, es Cristo mismo quien está presente. Es por eso que, para los católicos, la Eucaristía no es un signo entre muchos. Es la vida y el alma misma de la Iglesia.

©Robert Barron, Real Presence, in Word on Fire, (2008)
Crossroad Publishing Company, New York