La Sagrada Eucaristía

La Sagrada Eucaristía

Sagrado Banquete, en el que Cristo es recibido,
se renueva la memoria de Su Pasión,
la mente se llena de gracia
y se nos da una prenda de la gloria futura.
Santo Tomás de Aquino

Habiendo recién concluido el mes pasado la lectura del discurso del Pan de Vida del Capítulo 6 del Evangelio de San Juan, volvemos ahora nuestra atención a la Presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento.

En la noche de la última cena — como nos recuerdan tanto el evangelio de San Juan como la Cuarta Plegaria Eucarística — el Señor Jesús, “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1: Plegaria Eucarística 4). Sí, era hora de regresar al Padre, pero no nos dejaría huérfanos (cf. Jn 14,18). Se quedó con nosotros Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, el Cristo entero, con nosotros, hasta el fin de los tiempos.

En las próximas semanas daremos una mirada a este extraordinario don, este Sacramento admirable que es para nosotros alimento para el camino, sacrificio de redención, prenda de la gloria futura. Al hacerlo, roguemos que nuestra participación en esta Eucaristía, esta acción de gracias de Cristo al Padre, sea también nuestra acción de gracias por todo lo que nos ha dado, especialmente por amarnos “hasta el extremo” en este Santísimo Sacramento.