María, el eco de Dios

María, el eco de Dios

María recibió el privilegio singular de ser concebida sin pecado, de concebir y llevar en su seno al Dios encarnado y de ser asumida corporalmente al cielo. Sabemos que en la sabiduría del plan de Dios, cada uno de sus dones conlleva una gran responsabilidad, y María no es una excepción. Para un judío, ser escogido significaba llevar el peso de las cargas ajenas para ayudar al otro a soportarlas con amor por Dios. María es llena de gracia, pero llena para ti y para mí. Es el vaso de ese amor de Dios, rebosante y particular, por toda la humanidad y por cada hombre y cada mujer. Dios le concedió cada una de esas gracias particulares para que pudiera ser la Madre universal de todos los que están unidos a su Hijo. Esta noche, en tu tiempo de oración, pídele que te reciba como hijo, como hija, y que te revele personalmente su amor por ti.

Fr. Basil Pennington, OCSO
Cita de un artículo del Dr. Tom Neal, en Word on Fire, 15 de agosto, 2018