MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES

“Es Dios quien lo hace, el mismo Dios que alimentó a los miles con los poquitos panes y peces, multiplicándolos, por supuesto, en las manos de los que los distribuían”.

Santa Isabel Ana Seton

En el Evangelio de Marcos, Jesús toma los panes y los peces que le han presentado, los bendice, parte el pan y distribuye el alimento. El evangelista sigue este mismo modelo al narrar la Institución de la Eucaristía. Jesús toma el pan, lo bendice, lo parte y se lo da a los discípulos. El milagro de la Eucaristía es posible porque es Dios quien realiza el milagro de cambiar el pan en su cuerpo y el vino en su sangre. El mismo Dios que multiplica los panes y los peces; el mismo Dios que cura a los enfermos y resucita los muertos; el mismo Dios que perdona los pecados. Dios convierte el pan en su carne y el vino en su sangre. Para santa Isabel Ana Seton, este milagro es tan maravilloso que si la enseñanza católica sobre la Eucaristía no fuera cierta, Dios no tendría mucho sentido. Para ella los consuelos que se encuentran en el Santísimo Sacramento son tan ricos que si fueran solo invento de los hombres “no parecería que Dios estuviese tan deseoso de nuestra felicidad”.

Señor Jesús que tomas los panes y los peces, los bendices, partes el pan y se lo das de comer a los hambrientos, llena mi corazón con el alimento que satisface. Haz que me maraville ante el milagro de la Eucaristía, hecho presente por el poder de Dios. Amén.

Fr. Patrick Mary Briscoe, OP, Eucharist
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