Pensamientos sobre la Inmaculada Concepción

Pensamientos sobre la Inmaculada Concepción

Es maravilloso que la fiesta de la Inmaculada Concepción de María siempre cae a principios del Adviento. Mientras esperamos con ansia a que el Verbo hecho carne venga a nosotros como Emmanu-el (Dios con nosotros), se nos invita a contemplar qué bien planeado, nunca al azar, es su venida, contemplando a su Madre María.

“Sin el Hijo de Dios, nada existiría; sin el hijo de María, nada sería redimido”, declara San Anselmo en un sermón, notando además que Dios es “Padre” del mundo creado y María la “Madre” del mundo re-creado en Cristo.

Desde el principio de su existencia … el cuerpo y el alma de María fueron creados como el vaso imperativamente inmaculado para contener y hacer crecer la Encarnación del Todo Santo. María es creada con todas las gracias que harían de ella Arca digna de la Nueva Alianza.

Tiene todo el sentido que el Dios que es todo bueno sea también completamente puro; y por lo tanto, el vaso en que residiera… tenía que ser también puro o no hubiese podido sostener toda la luz, toda la santidad, todo el poder que se encuentra en el que lo es Todo-en-Todo.

Es mucho que asimilar, y algo que pocas veces consideramos (incluso cuando decimos “A Jesús por María), que el Cuerpo y la Sangre de Cristo, son también los de María—que la materia en que se funda la Sagrada Eucaristía nos viene por María. Especialmente en este mes, digamos cada día, con perfecta confianza en esta “Madre del mundo re-creado en Cristo”: O María sin pecado concebida, ¡rogad por nosotros que recurrimos a vos!

Elizabeth Scalia, To Jesus Through Mary? Why Yes, and T’was Ever Thus,
Word on Fire Blog, 5 de diciembre, 2019