¿Por qué hacer la genuflexión?

¿Por qué hacer la genuflexión?

ES TAN FÁCIL hacer las cosas maquinalmente y olvidar su significado, que como católicos es eso lo que hacemos a veces con un gesto tan sencillo como hacer la genuflexión. A veces entramos a la iglesia distraídos, buscamos un banco y doblamos la rodilla apresuradamente antes de sentarnos. Pero, ¿por qué hacer la genuflexión cuando entramos a la iglesia?

Históricamente la genuflexión es vestigio de la etiqueta de las cortes medievales, algo que se hacía en presencia del rey como señal de respeto y prenda de servicio. Los cristianos adoptaron la costumbre que se integró a la liturgia del Rito Romano durante el siglo 16.

Y por eso doblamos la rodilla cuando pasamos delante del tabernáculo. Los católicos creemos que Jesús está realmente presente en la Sagrada Eucaristía, Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Y por eso nos arrodillamos: porque estamos en la presencia de Dios. Esto quiere decir, sin embargo, que solamente nos arrodillamos cuando el Santísimo Sacramento se encuentra dentro del sagrario. El Viernes Santo, por ejemplo, cuando el sagrario está vacío y su puerta abierta, no tenemos que hacer la genuflexión. Cuando la Eucaristía no está presente, basta con una leve inclinación de cabeza.
De manera que cuando entre a la iglesia, busque la lámpara roja que indica, si está encendida, que Jesús está allí en el tabernáculo. En ese caso, lo correcto es hacer la genuflexión para demostrar nuestro amor y honrarlo.

Philip Kosloski, Why Do Catholics Genuflect in a Church?
Original en Aleteia.org, 20 de marzo, 2017. Con permiso.

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