Skip to main content Scroll Top

Engendrado, no creado

Los Padres de Nicea nos dicen que el Hijo de Dios, encarnado en Jesús, es “engendrado, no creado” (en griego gennetos y no genetos). Al Concilio asistió un joven diácono llamado Atanasio, quien pasó el resto de su vida defendiendo ardientemente las fórmulas del Concilio de Nicea… e insistiendo en la divinidad de Jesús. Para esa defensa es crucial la demarcación entre gennetos y genetos.

Lo que es engendrado participa totalmente de aquello de lo que proviene, mientras que lo que es creado sólo participa perfectamente de su fuente. Lo que es engendrado procede, por así decirlo, automáticamente de su fuente, mientras que lo creado procede de un acto de la libre voluntad. Por tanto,el Hijo de Dios, engendrado eternamente del Padre…proviene precisamente como uno que participa plenamente del ser de quien proviene… No como producto de la libre escogencia del Padre sino como acompañamiento necesario, como la luz proviene del sol. En contraste [ninguna de las criaturas], aun las más altas, participa completamente del ser del Creador, y todas ellas existen no por necesidad sino por decisión del Creador que no estaba obligado a crearlas.

Como solo Dios puede salvar, si Jesús fuera una simple criatura, no sería Salvador. Si fuera creado necesitaría, como cualquier otra criatura, la gracia de Dios para salvarse. Pero es proclamación consistente de la Iglesia que Jesús no necesita salvación, sino que es la fuente misma de la salvación.

Robert Barron, What Christians Believe (2025)
© Word on Fire Catholic Ministries, Elk Grove Village, IL